Posts Tagged ‘traumatismo’

ASANA 34 Postura de Cabeza (Sirshasana)

noviembre 19, 2009

La postura de cabeza o Sirshasana es considerada la reina de todas las asanas en la práctica del Hatha Yoga debido a la enorme cantidad de beneficios que aporta tanto en lo físico como en lo mental.

Esta postura es de nivel avanzado y aporta por si sola mas del 95% del efecto de todas las demás asanas en su conjunto.

Al ejecutarse en una postura invertida del cuerpo se logra una fuerte estimulación de la parte superior del cuerpo, así como del cerebro, aumentando grandemente el flujo sanguíneo hacia la zona superior de este, a la vez que se drena la parte inferior.

Del mismo modo se ejerce una enorme influencia sobre la zona cervical y del cuello, así como sobre la columna vertebral.

Al ser de nivel avanzado se requiere que nuestro cuerpo se haya flexibilizado y armonizado lo suficiente mediante la realización de asanas más simples con lo cual evitamos lesionarnos.

Para realizar la asana de la postura de cabeza o sirshasana colocamos sobre una superficie liza y dura un material acolchado, ya sea una esterilla o una simple toalla gruesa.

El objetivo de este material acolchado es evitar colocar nuestro cráneo directamente sobre la superficie lisa y dura.

Una vez extendida la esterilla o toalla, nos colocamos de rodillas sobre ella y apoyamos nuestras manos entrelazadas una con otra sobre dicha esterilla y hacia nuestro frente

Inclinamos nuestro cuerpo hacia delante y relajamos nuestra mente y nuestro cuerpo a la vez que calmamos nuestra respiración

Apoyamos nuestras rodillas sobre la superficie acolchada y las utilizamos como punto de apoyo para nuestro cuerpo

A continuación colocamos nuestra frente sobre la superficie acolchada utilizando nuestras manos entrelazadas como soporte y apoyo para nuestra cabeza.

Este punto será el que sostenga nuestro cuerpo en la postura invertida con la ayuda de los antebrazos

Mantenemos nuestras rodillas firmes sobre el piso y las piernas estiradas y relajadas

Seguidamente apoyamos el peso de nuestro cuerpo sobre las manos entrelazadas, los antebrazos y la cabeza mientras que con nuestra cintura vamos creando un arco cada vez mayor mientras retrocedemos nuestros pies hacia atrás tal como si camináramos.

A medida que vamos avanzando con los pies hacia atrás vamos dejando que nuestro cuerpo se apoye cada vez más sobre nuestra parte superior.

A continuación comenzamos a avanzar hacia delante pero manteniendo la espalda y la cintura rígida, de modo que esta se eleve cada vez mas a medida que acercamos nuestros pies hacia delante.

Mantenemos, del mismo modo, ambas piernas lo mas rígida posible y sin flexionar.

De este modo el punto de apoyo de nuestro cuerpo o centro de gravedad va pasando poco a poco hacia nuestras manos, antebrazos y cabeza.

Nuestra espalda se va poniendo cada vez más recta e invertida. Este avance debe hacerse despacio y tomando conciencia sobre como nuestro cuerpo va redistribuyendo su centro de gravedad.

Una vez colocada nuestra espalda de forma recta y soportando su peso sobre nuestras manos, antebrazos y cabeza, podemos levantar nuestros pies del suelo en un estado de perfecto equilibrio.

Inicialmente vamos elevando nuestros pies con las rodillas flexionadas y una vez adoptada la línea vertical permanecemos unos segundos en dicha postura hasta alcanzar el adecuado equilibrio.

En esta postura todo el peso de nuestro cuerpo esta soportado sobre las manos entrelazadas, los antebrazos y la cabeza, específicamente sobre la zona central del cráneo.

De ahí la importancia de tener una superficie acolchada debajo como soporte para nuestra cabeza.

Una vez alcanzado el equilibrio vamos muy lentamente elevando nuestros pies hacia arriba de modo tal que logremos invertir nuestro cuerpo y mantenerlo lo mas recto posible y en perfecto estado de equilibrio.

La espalda se mantiene recta y el peso del cuerpo no se apoya sobre el cuello, sino sobre las manos, antebrazos y la parte central del cráneo.

Permanecemos en dicha postura entre 20 y 30 segundos, aunque mientras más tiempo permanezcamos en ello mayores serán los beneficios.

Los aportes de esta asana son muy variados y disímiles.

El simple hecho de adoptar una postura invertida hace que nuestro cuerpo se vea forzado a reestructurarse, al igual que lo hará nuestra mente.

Con esta postura logramos que la sangre irrigue la parte superior de nuestro cuerpo, con el consiguiente beneficio para nuestro cerebro al recibir mas oxigeno e irrigación sanguínea, lo cual es muy beneficioso para aliviar el estrés, la migraña y los dolores de cabeza.

La zona cervical recibe una enorme influencia debido a que soporta una enorme presión durante la adopción de la postura, así como durante todo el tiempo que permanecemos invertidos.

La espina dorsal recibe el peso del cuerpo de modo invertido y contrario al que recibe durante toda nuestra actividad bípeda.

El desarrollo del equilibrio es enorme, al igual que los efectos sobre el control de nuestro cuerpo y la armonización de nuestra mente.

Al estar en una postura invertida los fluidos de nuestras piernas son drenados con el consiguiente beneficio para aliviar el estrés, las varices y demás problemas asociados al hecho de estar mucho tiempo parados y soportando nuestro peso con nuestros pies.

Para desmontar la postura primero flexionamos nuestras rodillas y luego muy suavemente realizamos el movimiento inverso al que hicimos para armar esta asana.

Debido a los múltiples y variados beneficios que aporta dicha asana es conocida como la Reina de todas las asanas.

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ASANA 30 Heroe Recostado ( Supta Virasana )

agosto 2, 2009

Heroe Recostado ( Supta Virasana ) 01

La asana Héroe Recostado o Supta Virasana es una típica asana de estiramiento la cual ejerce un intenso estiramiento sobre los muslos y tobillos, considerandose de nivel avanzado.

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Para realizar dicha postura se parte desde la asana del Héroe o Bhadrasana.

Una vez adoptada dicha postura procedemos a tendernos o acostarnos sobre nuestra espalda. Nos dejamos caer poco a poco y vamos utilizando los brazos y codos a manera de apoyo.

Vamos de a poco formando un arco invertido al apoyar en el suelo nuestros hombros primero, para luego muy lentamente ir bajando y apoyando toda la espalda.

En la misma medida que se logre pegar la espalda y a la vez que se reduce el arco formado contra el piso, se va aumentando gradualmente la presión y el estiramiento sobre los muslos y sobre el tobillo, así como se nota una gran influencia sobre la zona lumbar

Heroe Recostado ( Supta Virasana ) 01

Permanecemos en dicha postura entre 10 y 20 segundos

Con el apoyo de los brazos regresamos a la postura de héroe o Bhadrasana para posteriormente incorporarnos

La realización de estas asana puede culminarse en la fase donde se logra colocar la espalda completamente sobre el piso, pero puede reforzarse aun más si en lugar de mantener nuestros brazos a ambos lados del cuerpo los llevamos hacia atrás por encima de nuestra cabeza.

De modo similar a la postura del Héroe, se pueden colocar los pies en dos posiciones diferentes. O sea junto o separado. En ambos casos los efectos serán diferentes así como el grado de estiramiento será mayor o menor según sea el caso.

Ambas variantes pueden considerarse como asanas independientes según sea la posición que se adopte con los pies.

Entre los beneficios que aporta esta asana esta el fuerte estiramiento de los músculos de los muslos, así como de los tobillos. Nos permite además romper con esquemas mentales y paradigmas formados, pues esta asana es una de las posturas en la que el cuerpo se invierte y se adopta, además, una posición no natural o habitual para nuestra rutina diaria.

Al ser una asana de nivel avanzado se requiere la realización previa de asanas más simples o de menor nivel de complejidad que nos permitan lograr el grado de control mental y de armonización necesaria para realizar dicha asana.

De ahí que obviamente antes de hacer esta asana como mínimo habría que practicar su asana básica. O sea el Héroe o Bhadrasana

¿Se pueden sufrir lesiones durante la práctica del Yoga?

febrero 7, 2009

loto-perfecto-notepaper3Muchos se preguntan si la práctica del Yoga es peligrosa, dañina o propicia para causar traumatismo o lesiones tanto físicas como psíquicas. Pero la respuesta es simple: Solo la práctica incorrecta del Yoga provoca lesiones, solo la no comprensión de la esencia del Yoga puede provocar traumatismo

Esto pareciera una verdad de “Perogrullo”, pues todo lo que se hace mal puede provocar efectos no deseados, pero la esencia de dicha afirmación va más allá de simples palabras.

El camino del Yoga es un camino de Paz, de armonización tanto física como psíquica, de ahí que solo estando en sintonía con dicha razón es que realmente se vive según el Yoga. El riesgo aparece cuando confundimos la práctica de algunos de sus caminos como si de un deporte se tratase.

Al practicar Hatha Yoga llevamos, cual deportista de alto rendimiento, el cuerpo a posiciones extremas. Tensamos los músculos, tendones y articulaciones hasta posiciones extremas, por lo que pareciera fácil romper el límite permisible y generar una lesión. Esa es la visión deportiva del Yoga. Mas aun cuando nos ayuda alguien mas en dicha practica y esta persona no es capaz de tomar conciencia a cerca de nuestros limites internos, mas aun cuando el propio practicante esta en una fase temprana del Yoga en la que aun no se es capaz de establecer la debida comunicación entre la mente y el cuerpo. De ese modo es fácil quebrar la línea tan delicada que separa la armonía del caos. 
 
 
Al exponernos a la practica del Yoga avanzado, tal como adoptar asanas complejas, beber agua por las fosas nasales o aplicar la limpieza del estomago de manera controlada, estamos forzando el cuerpo a un estado máximo o limite entre el equilibrio y la ruptura. Pero esto solo es así cuando nos vemos animados por el espíritu de la competencia, incluso de la que llevamos en si mismo, al ponernos nosotros mismos metas, objetivos y propósitos los cuales nos sentimos obligados a cumplir al apartarnos de la verdadera esencia del Yoga.
 
Por tal motivo es que se debe vivir de manera total el camino del Yoga y no solo unas de sus partes aisladas, se debe establecer todo el conjunto de nociones propias de su practica y sobre todo se debe renunciar al espíritus de competencia, a las metas y al afán de demostrar lo que ya se ha logrado. Se debe evitar sobre todo que alguien ajeno a nuestro propio cuerpo y a nosotros mismos sea el que determine hasta donde es posible forzar nuestro interior, pues de esa forma es extremadamente sencillo quebrar el delicado equilibrio que poseemos dentro de si mismo.
 
Este limite o equilibrio se ira extendiendo por si mismo en la misma medida en que avancemos en la practica del Yoga. Por tal motivo es que la verdadera esencia del Yoga tiene que ver más con nuestro propio interior y con nuestras propias barreras tanto psíquicas como físicas. Solo en la misma medida en que establezcamos el lenguaje común entre nuestro cuerpo y nuestra mente se podrá avanzar cada día mas en el camino del Yoga sin el menor temor a sufrir el mas mínimo daño pues siempre será nuestro propio ser interior el que nos dará las señales de alerta.